
El sector industrial es una de las fuertes bases económicas del mundo, ya que es el responsable de ofrecer a la sociedad los diversos productos que usa constantemente y que a su vez mejoran su calidad de vida; partiendo desde los alimentos que requiere consumir hasta los dispositivos electrónicos que se han fabricado para su comunicación. Lograr este objetivo, implica el trabajo de grandes y complejas líneas de manufactura, así como de la maquinaria de packaging.
Normalmente, dichas líneas están compuestas por una cadena de proceso, que van engranando para finalmente obtener el producto en cuestión; posteriormente, se debe embalar para su almacenamiento y, por último, el despacho o venta. En este período, las características y calidad no pueden ser alteradas, por lo que el empaquetado tiene que resistir al agua, suciedad, transporte o movimientos y, además, representar bajos costes en el flujo de caja.
Aunque muchas personas: miembros de una empresa y consumidores o usuarios en general, no reconocen la importancia del embalaje de las mercancías, resulta que es una etapa primordial en cualquier proceso productivo. De allí, que ingenieros expertos en diseño, construcción e integración de estos equipos, se esfuerzan por dar respuestas y soluciones satisfactorias a las industrias.
Hay empresas en donde esta etapa final se sigue realizando de manera manual o semimanual, necesitando siempre la presencia, al menos, de un operador, lo que estadísticamente ha reflejado numerosos accidentes en manos y brazos, así como un déficit en la productividad. Por lo tanto, las tendencias actuales están orientadas a maquinarias automatizadas, donde sea mínima la intervención de una persona.
Existe gran variedad de estos equipos, por ejemplo: formadora y cerradora de cajas, bolsas y garrafas, apiladoras, enfardadora, paletizadores, contadores y otros. Los más vanguardistas, tienen robots que transportan los productos hasta el lugar de empaquetado y después al sitio de almacenamiento, ahorrando un importante tiempo y evitando errores humanos.
En síntesis, las maquinarias de embalaje automatizadas en todos los sectores de manufactura (textil, pinturas, químicos, bebidas, alimentos, cemento, envases, etcétera) han arrojado excelentes resultados, al aumentar la productividad, disminuyendo la mano de obra y accidentes, reduciendo el esfuerzo físico de los trabajadores que luego se convertían en enfermedades; con una calidad y precisión incomparable.

